Synthesis, vol. 33, núm. 1, e174, febrero - julio 2026 ISSN 1851-779X Artículos
Un análisis de la aischrología en los Anécdota (Historia Secreta) de Procopio
Resumen: El estudio de la terminología utilizada por Procopio en los Anécdota (“escritos inéditos”), conocidos comúnmente como la Historia Secreta (Historia Arcana) —que constituye una forma de invectiva frente Justiniano y su esposa Teodora—, ofrece una aproximación a la axiología de la cultura del Imperio Romano de Oriente en el siglo VI d. C. En este trabajo se analizan los elementos retóricos de la aischrología contra el emperador y su esposa en la obra, lo que permite establecer a los Anécdota como una fuente insoslayable para la exploración de los valores culturales del periodo. En primer lugar, se realiza un rastreo léxico a través de una clasificación de los elementos ‘aischrológicos’ empleados por Procopio para denostar las figuras de Justiniano y Teodora. Luego, se analizan las interrelaciones semánticas de los términos presentes en el texto, mostrando la dependencia conceptual articulada por el autor, logrando así la composición de un discurso invectivo unificado y holístico de mayor contundencia frente al emperador. En efecto, este análisis pretende evidenciar, además de los recursos retóricos y compositivos de Procopio, algunas concepciones morales compartidas entre el autor y los receptores del discurso.
Palabras clave: Procopio, Historia Secreta, Aischrología, Justiniano
An Analysis of Aischrology in Procopius' Anecdota (Secret History)
Abstract: The study of the terminology used by Procopius in the Anecdota (“unpublished writings”), commonly known as the Secret History (Historia Arcana) —which constitutes a form of invective against Justinian and his wife Theodora— offers an insight into the axiology of the culture of the Eastern Roman Empire in the 6th century AD. This paper analyzes the rhetorical elements of aischrology against the emperor and his wife in the work, establishing the Anecdota as an essential source for exploring the cultural values of the period. First, a lexical search is carried out through a classification of the aischrological elements used by Procopius to denigrate the figures of Justinian and Theodora. Then, the semantic interrelationships of the terms present in the text are analyzed, showing the conceptual dependence articulated by the author, thus achieving the composition of a unified and holistic invective discourse of greater forcefulness against the emperor. In effect, this analysis aims to highlight, in addition to the Procopius's rhetorical and compositional resources, some moral conceptions shared between the author and the recipients of the discourse.
Keywords: Procopius, Secret History, Aischrology, Justinian
1. Introducción
El estudio de la terminología utilizada por Procopio en los Anécdota (“escritos inéditos”), conocidos comúnmente como la Historia Secreta (Historia Arcana) —que constituye una forma de invectiva frente Justiniano y su esposa Teodora—, ofrece una aproximación a la axiología de la cultura del Imperio Romano de Oriente en el siglo VI d. C. En este trabajo se analizan los elementos retóricos de la aischrología contra el emperador y su esposa en la obra, lo que permite establecer a los Anécdota como una fuente insoslayable para la exploración de los valores culturales del periodo. En primer lugar, se realiza un rastreo léxico a través de una clasificación de los elementos ‘aischrológicos’ empleados por Procopio para denostar las figuras de Justiniano y Teodora. Luego, se analizan las interrelaciones semánticas de los términos presentes en el texto, mostrando la dependencia conceptual articulada por el autor, logrando así la composición de un discurso invectivo unificado y holístico de mayor contundencia frente al emperador. En efecto, este análisis pretende evidenciar, además de los recursos retóricos y compositivos de Procopio, algunas concepciones morales compartidas entre el autor y los receptores del discurso.
La obra de Procopio de Cesarea (500-560 ca.) constituye la fuente más importante para el estudio del gobierno de Justiniano como emperador del Imperio Romano de Oriente. Entre sus escritos, la Historia de las Guerras (Guerras de aquí en más) ocupa un lugar central en cuanto a su desarrollo y repercusión para el periodo tardo-antiguo, siendo el trabajo más conocido y citado por la tradición. Allí se narran los acontecimientos referidos a las campañas militares que el Imperio realizó frente a los pueblos persas y germánicos a mediados del siglo VI, en los que Procopio parece haber participado personalmente como asesor principal del famoso general y más importante del periodo justiniano, Belisario. En esta obra se advierte un fuerte contraste entre la buena consideración que el historiador tiene sobre Belisario en los primeros libros y la mirada fuertemente peyorativa de los últimos, aparentemente, signada por su decisión de mantenerse fiel al emperador Justiniano: “Belisario actuó así por respeto al nombre del tirano” (τυράννου ὀνόματι, De Bellis 6.29.20, Wirth, 1962).
Este cambio paulatino en la concepción de Procopio sobre la política exterior del Imperio que se presenta en Guerras —que parece tomar un nuevo giro en la posterior composición del panegírico al emperador conocido como Sobre los Edificios—1 es importante para el abordaje de la Historia Secreta (Arc.), en tanto esta obra es considerada por muchos estudiosos como un complemento de las Guerras (o incluso como una rectificación o bien una alternativa al libro VIII). Allí, por un lado, se exhiben los problemas de la política interna del Imperio y su administración pública y, por otro, se plantea cómo, en efecto, lo expuesto en la narración constituye el conjunto de las verdaderas causas de los fracasos de las campañas militares anteriormente relatadas. En el comienzo de la obra, Procopio, haciendo referencia a las Guerras, sostiene πολλῶν τῶν ἐν τοῖς ἔμπροσθεν λόγοις εἰρημένων ἀποκρύψασθαι τὰς αἰτίας ἠναγκάσθην (“me vi forzado a ocultar las causas de muchas de las cosas mencionadas en los discursos precedentes”, Arc.1.3, Wirth, 1963), marcando la filiación (temática, conceptual o programática) entre ambos escritos.
Como puede advertirse desde las primeras líneas de la obra, la etiología de los fracasos en la política exterior se basa principalmente en el mal manejo de la política interna, representado por las figuras del emperador Justiniano y su esposa Teodora. De este modo, el despliegue de las causas de los sucesos mencionados en los discursos precedentes (Guerras) se aborda, principalmente, a través del retrato de las personalidades de los gobernantes, cuya prolepsis puede advertirse en la descripción caricaturesca de Belisario y su esposa Antonina en los primeros libros.
A partir del libro VI, la obra pone el foco en lo que puede entenderse como una sátira cruenta dirigida a Justiniano y Teodora. A pesar de que desde una lectura superficial puede parecer que el autor proyecta en su obra una suerte de despechos personales y realiza una afrenta meramente ad hominem sin una mediación crítica (que sus presuntos modelos clásicos, Heródoto, Tucídides, entre otros, parecen pregonar en su sine ira et studio) (cf. Kaldellis, 2022; Pazdernik, 2000; Cameron, 1985, pp. 32-33), es necesario comprender que la obra procopiana tenía por objeto un destinatario determinado más o menos amplio que podría entender y decodificar lo presentado en forma de invectiva —con un importante uso de una aischrología compartida— en el marco de una axiología común en una cultura romana a punto de devenir bizantina.
La utilización de un lenguaje y temática aristofánicos, el vituperio por momentos tan grotesco y procaz, junto con la denuncia incisiva anclada en la verosimilitud de base histórica hacen posible la interpretación de la obra de Procopio como una mixtura de invectiva, comedia2 y tragedia, entre otros géneros literarios (Pfeilschifter, 2022; Kaldellis, 2004, p. 149). Según afirma el autor, parecen ser tanto los hombres de hoy como los venideros (siguiendo el modelo tucidídeo) quienes pueden oficiar de audiencia de la Historia Secreta3 y, en especial, aquellos tiranos del futuro, con el fin de que vean que su accionar no ha de quedar eventualmente impune. En este sentido, es importante destacar el carácter retórico y programático de la obra, en tanto constituye un instrumento de acción política, incluyendo la Suda (s.v.), como a varios historiadores, a Procopio en la categoría de sophistés y rhétor.
2. Discusión
A pesar de que algunos críticos (Adshead, 1993; Cameron, 1985; Rubin, 1954) han interpretado la Historia Secreta como un conjunto de escritos dispersos, sin un objetivo claro, quedando como una obra inconclusa, estudios realizados en las últimas décadas han demostrado la unidad de estos escritos en cuanto a la lengua, estilo y pensamiento (Pfeilschifter, 2022; Kaldellis, 2004). Al mismo tiempo, otros trabajos sobre vituperio y difamación en la literatura tardoantigua (Vinson, 2001; Grau y Febrer, 2020; Betancourt, 2020, pp. 59-88) han verificado la pertenencia de la obra procopiana a una tradición retórica cuyas raíces pueden encontrarse en los modelos clásicos de la invectiva. Así, el análisis de la aischrología empleada por el autor permite abonar a estos enfoques, exhibiendo la construcción retórica del discurso procopiano que se advierte en la interconexión semántica, temática y conceptual de los términos utilizados con el fin de dirigir una forma de invectiva hacia Justiniano y Teodora, lo que abona al carácter holístico y unificado de la obra.
Ahora puede establecerse una clasificación de algunos ejes temáticos en lo que refiere a la caracterización de Justiniano. A su vez, no debe soslayarse a quien constituye una suerte de alter ego femenino del emperador, no solo como complemento o co-gobierno del Imperio, sino como causa de su mal desempeño, y como la hacedora de la sumisión a su poder. Estos ejes temáticos, en distintos niveles, pueden pensarse como una forma de dar respuesta a variedad de causas —muchas de ellas vinculadas conceptualmente— del mal ejercicio en la política exterior.
Comenzando, en primer término, por un ordenamiento esquemático, puede establecerse una clasificación de los términos aischrológicos en:
(i) la vileza de Justiniano
(ii) la corrupción de su gobierno
(iii) su falta de inteligencia
(iv) su impunidad
(v) su esposa Teodora
2.1. La vileza de Justiniano
En primer lugar, se observan varios términos y perífrasis que refieren a la vileza de Justiniano (i) y, como clímax, la apelación al emperador como “tirano” o a su gobierno como una forma de tiranía. Ya desde el comienzo de la obra se plantea la tiranía como un eje conceptual, en tanto la Historia Secreta, según afirma el mismo Procopio, parece tener como un eventual receptor a algún tirano, de modo que la obra vendría a ser una suerte de advertencia para aquellos que incurran en alguna forma de despotismo (Arc. 1.7-8). Así, se menciona que τυραννίδι τε ἦν <ἡ> πολιτεία ἐμφερὴς (“su gobierno se parecía más bien a una tiranía”, Arc. 7.31.4, 22.1, 10.23) y en varias oportunidades se denota al emperador directamente con el nombre “týrannos” (Arc. 8.22, 9.51, 15.12, 15.17, 22.13, 25.1). Esta descripción es coherente con la mención de Procopio de que Justiniano se convirtió en φοβερώτατος (“el hombre más temido de todos”, Arc. 6.27) y que llega a al summun en su famosa apelación como τῶν δαιμόνων τὸν ἄρχοντα (“príncipe de los demonios”, Arc. 12.26, 12.32, 30.34), así como también sus derivados: δαίμων […] ἀλιτήριος (“demonio culpable”, Arc. 12.27, cf. 18.36), πονηροῦ δαίμονος (“demonio malicioso”, Arc. 18.36), con su φύσει δαιμονίᾳ (“naturaleza demoníaca”, Arc. 18.36), replicada en que Justiniano οὐκ ἄνθρωπος, ἀλλὰ δαίμων τις […] ἀνθρωπόμορφος ἦν (“no era un hombre, sino un demonio […] hombre de forma”, Arc. 18.1).
Así como la acusación de tirano constituye un ataque al corazón de la concepción política sobre el gobierno del emperador, esta última aischrología aquí destacada responde preponderantemente a la esfera religiosa, cuya filiación conceptual entre ambos ámbitos, naturalmente, resultará significativa para la obra. Parece ser que la calificación de “príncipe de los demonios” y sus derivados sería una de las acusaciones más severas que pudiera hacerse a alguien en la sociedad cristiana del periodo justiniano4 (Pfeilschifter, 2022, p. 124). Esta tesitura se encuentra vinculada al imaginario cultural en el que los emperadores poseían una relación única y especial con Dios, teniendo de este modo un rol preponderante y crucial en los eventos humanos. Esto toma aún más fuerza si se advierte que las apelaciones demonológicas en la Historia Secreta aparecen apoyadas en la opinión común de la que, al menos retóricamente, al autor parece tomar distancia por medio del discurso indirecto (e.g. λέγουσιν, Arc. 12.26; φασὶν, 12.31; ἔφασκον, 30.34).
Por otro lado, la creencia en los demonios y su influencia en la vida humana estaba muy extendida —algo que incluso el mismo Procopio compartía—, así como también la idea de que los desastres naturales podían interpretarse como presagios del fin del mundo (Brodka, 2022; Scott, 2012). Así, situándose en la creencia colectiva, el carácter destructivo del gobierno de Justiniano puede ser explicado en términos de oposición: si el emperador actúa de un modo tan negligente y tiránico debe estar inspirado no por Dios, sino por el demonio. En efecto, la apelación como el “príncipe de los demonios” junto con la perspectiva apocalíptica que presenta la Historia Secreta (Evans, 1968, p. 135) hacen brotar claramente la figura del Anticristo encarnado en Justiniano. De este modo, la demonología es utilizada retóricamente por Procopio, subvirtiendo en el emperador la imagen cristiana, cuya fe se encuentra en la cúspide del sistema de valores compartido en el período justiniano.
Volviendo al eje político, la referencia a la tiranía y la apelación directa a Justiniano como “tirano” se encuentran ligadas al contexto de producción del autor. Procopio fue contemporáneamente cercano al ascenso al trono de, probablemente, dos de los autócratas más feroces, al menos, de la Antigüedad tardía en Persia y en Roma respectivamente. El término “tirano” es utilizado por Procopio en las Guerras en muchas ocasiones para referirse a reyes bárbaros (e.g. 2.24, 3.10, 3.24, 4.26, etc.), lo que le permite a la Historia Secreta expresar el sentido más despótico y autocrático de Justiniano trazando un parangón con los reinos orientales, como forma de gobierno más execrable, mediante su apelación.
Como ha señalado Kaldellis (2004, pp. 119-120), pueden verse muchas similitudes entre la descripción ignominiosa de Cosroes en Guerras y la invectiva a Justiniano en la Historia Secreta. Pero, en este caso, no se trata solo de un mero stock de acusaciones morales, típicas para denostar a un gobernante despótico. Más bien, el vocabulario elegido deliberadamente opera en un nivel estructural en ambas obras, subrayando entre el Imperio Persa y el Imperio Romano una asimilación gradual que, puede agregarse, se verá consumada bajo el gobierno de Justiniano en la Historia Secreta, habiendo devenido un régimen indistinguible de un despotismo barbárico y oriental.
La identificación de Justiniano como un tirano no solo se aplica en un nivel terminológico sino que, además del comportamiento despótico y autocrático del emperador en general (aludido passim en Arc.), resulta muy significativa la escena de la proskýnesis asociada a los persas de los ya δούλους (“siervos”) de Justiniano y Teodora, quienes pretendían ser llamados δεσπότην τε […] καὶ δέσποιναν5 (“amo y ama”, Arc. 30.22-26), cuyo gobierno se convirtió en una δουλοπρέπειαν (“régimen de esclavos”, Arc. 15.16). Nuevamente, toda la apelación a la tiranía del gobierno de Justiniano halla su conexión con el carácter programático de la obra, a saber, el de exponer los μοχθηρά (“desgracias”) del régimen que puedan ser cometidos por los tiranos del futuro (Arc. 1.10).
Por otro lado, la correspondencia entre lo estético y lo moral, típica en una aischrología de invectiva, no parece ser ajena al pensamiento de Procopio. La descripción de la apariencia física de Justiniano (Arc. 12-12), a pesar de que se menciona que τήν τε γλῶτταν καὶ τὸ σχῆμα καὶ τὴν διάνοιαν ἐβαρβάριζεν (“en cuanto su lengua, su apariencia y modo de pensar se comportaba como bárbaro”, Arc. 14.2-3) —hecho que pretende exhibir la carencia de calificación para el oficio imperial romano— sin embargo, no muestra una infravaloración estética del emperador quien “no es amorfo” (οὐκ ἄμορφος). No obstante, como se ha visto más arriba en la demonología de Procopio, la aparición de un φάντασμά […] δαιμόνιον (“fantasma demoníaco”) en la persona de Justiniano hace que tanto su cara como su cabeza —rasgos típicos para caracterizar humanidad— sean descriptos en términos monstruosos (Arc. 12.21-22). Es posible que esto se deba al hecho de que la audiencia en la que el autor está pensando pueda ser eventualmente la receptora de la obra (Arc. 1.7-8, 30.34) conociera la figura de Justiniano (o bien personalmente, o bien por la iconografía o estatuas del emperador), lo que contrastaría con la realidad, perdiendo la verosimilitud y funcionalidad pretendida de su relato.
Ahora bien, para poder realizar su sátira cruenta sin soslayar el carácter estético, Procopio establece una semejanza entre este παλαμναῖος (“asesino”, Arc. 20.13) y el emperador Domiciano (representado en una estatua). Así, evocando la memoria colectiva en torno a la fama que poseía el antiguo emperador sobre su vileza y su crueldad, pero, como señala Kaldellis (2004, p. 134), evocando particularmente la reputación de tirano de Domiciano es por lo que el autor de la Historia Secreta establece un paralelo físico entre ambos. En efecto, este artilugio retórico le permite denigrar estéticamente la figura de Justiniano sin que este careciera de, al menos, relativa belleza, construyendo de este modo la correspondencia clásica entre lo estético y lo moral.
2.2. La corrupción de su gobierno
Otro de los ejes más importantes que se presenta en la Historia Secreta, sostenida y replicada por una aischrología, es la idea de la corrupción de Justiniano y su gobierno (ii).6 En Arc. 6.22 Procopio dice que el emperador se convirtió en μέγιστος […] διαφθορεύς (“el más grande corruptor”), así como que ἀπαρακαλύπτως αἰσχροκερδείᾳ ἡσσώμενος. δωροδοκῶν γὰρ ὁ βασιλεὺς οὐκ ᾐσχύνετο, πᾶσαν αὐτοῦ τὴν αἰδῶ τῆς ἀπληστίας ἀφελομένης (“sin tapujos era absorbido por la codicia, pues no se avergonzaba de aceptar sobornos, apartando todo su pudor del deseo insaciable”, Arc. 14.6). En paralelo con la peste sufrida por el pueblo (Pers. 2.22-23.), el emperador es presentado como una “calamidad (πάθος) caída del cielo para toda la especie” (Arc. 6.23.3) y, en efecto, es considerado por Procopio como el πενίας δημιουργὸς (“creador de pobreza”, Arc. 8.32). Asimismo, se alude a Justiniano como un ἀνὴρ κακοῦργός τε καὶ εὐπαράγωγος, ὃν δὴ μωροκακοήθη καλοῦσιν, οὔτε αὐτὸς ἀληθιζόμενος τοῖς ἐντυγχάνουσιν (“hombre perverso y crédulo, al que por cierto llaman un ‘tonto-malvado-de- carácter’, y que no habla con verdad a sus allegados”, Arc. 8.22) y, se afirma, además, que se había producido en él una mezcla de ἀνοίας καὶ κακοτροπίας (“necedad y malos modales”, Arc. 8.23). En Arc. 8.24.2-9 se presenta lo que puede denominarse una suerte de “episodio aischrológico” en una serie declamaciones ignominiosas orientadas a la persona del emperador en lo que hace a su pensamiento como una de las causas de la corrupción su gobierno. La temática que vertebra y domina la escena supone una mente calculadora y ventajera de Justiniano, mostrando su hipocresía y oportunismo como sinónimo de perfidia:
ἦν τοίνυν ὁ βασιλεὺς
οὗτος εἴρων, δολερὸς, κατάπλαστος, σκότιος ὀργὴν,
διπλοῦς, ἄνθρωπος δεινὸς, ὑποκρίνασθαι γνώμην
τελεώτατος, καὶ δάκρυα οὐχ ὑφ' ἡδονῆς τινος ἢ πάθους
ἐκφέρων, ἀλλὰ τεχνάζων ἐπὶ καιροῦ κατὰ τὸ τῆς χρείας
παρὸν, ψευδόμενος ἐς ἀεὶ, οὐκ εἰκῆ μέντοι
Entonces era el emperador,
así hablando, traicionero, embustero, de pasión oscura,
doble, hombre terrible, el más avezado para disimular la opinión,
también aquel que saca lágrimas no por placer o dolor alguno,
sino tramando sobre la ocasión, según el momento de necesidad,
mentiroso siempre y no carente de cálculo
Como señala Pfeilschifter (2022), la agudeza de Procopio consiste en mostrar las ambigüedades y contradicciones de Justiniano como una de sus características principales. Así, el emperador es presentado como una suerte de ser misterioso que no logra abordarse mediante un análisis racional, lo que se encuentra estrechamente relacionado a su φύσει δαιμονίᾳ (“naturaleza demoníaca”, Arc. 18.36), mencionada más arriba.
Es este dimorfismo ontológico de la mente de Justiniano el que luego tendrá su correspondencia y proyección en sus acciones de gobierno, como lo exhibe otro episodio fuertemente aischrológico (Arc. 8.26) en donde, además, puede advertirse una mixtura de algunos de los ejes aquí planteados (la dualidad y contradicción del emperador, su vileza, su deficiencia intelectual y su corrupción):
φίλος ἀβέβαιος, ἐχθρὸς ἄσπονδος,
φόνων τε καὶ χρημάτων διάπυρος ἐραστὴς, δύσερίς τε
καὶ νεωτεροποιὸς μάλιστα, ἐς μὲν τὰ κακὰ εὐπαράγωγος,
ἐς δὲ τὰ ἀγαθὰ οὐδεμιᾷ ξυμβουλῇ ἥκων, ἐπινοῆσαι
μὲν τὰ φαῦλα καὶ ἐπιτελέσαι ὀξὺς
amigo inestable, enemigo implacable,
amante ardiente de asesinatos y riquezas, conflictivo
así como también especialmente revolucionario, proclive a maldades
y sin alcanzar inteligencia para las cosas nobles,
rápido para pensar y cumplir cosas pedestres
Es importante recordar que la Historia Secreta se da en el contexto de un reino que se vio envuelto en profundas contradicciones, cambios abruptos bajo el disfraz de una suerte de “restauración” de las instituciones y los valores que, en efecto, condujeron a nuevos problemas que generaron tensiones en el Imperio (cf. Cameron, 1985, p. 244). Así, la apelación de νεωτεροποιὸς (“revolucionario”, “innovador”) se presenta como una fuerte acusación en un mundo especialmente conservador como lo es la Antigüedad tardía, al pretender modificar el orden social, los valores morales y las instituciones públicas que regulan la vida cotidiana, la historia familiar y el pasado común de la sociedad justiniana. Con la innovación, el mundo se vuelve cambiante y perverso, como Justiniano, opuesto a un orden tradicional que, en términos generales, se presenta presuntamente estable y racional.
2.3. Su falta de inteligencia
Cabe ahora detenerse en los términos utilizados por Procopio para denostar a Justiniano señalando su falta de inteligencia (iii). En Arc. 8.3-4 se dice que el emperador era ἠλίθιός […] ὑπερφυῶς (“enormemente tonto”) y νωθεῖ ὄνῳ ἐμφερὴς (“se parecía a un burro estúpido”) y, como se ha mencionado más arriba, lo llamaban μωροκακοήθη (“tonto-malvado-de-carácter”), un oxímoron al que se le añade un valor moral (-ήθη). En este caso, vale recordar la operación retórica de Procopio al buscar la legitimidad de su injuria marcando, por medio del discurso indirecto, que se trata de algo que trasciende su apreciación personal, dando a entender que se basa en una apelación popularizada sobre Justiniano.
Asimismo, en Arc. 22.29 se dice sobre el emperador que οὐ γάρ τις ἦν εὔφρων ἢ δίκαιος ὅδε ἀνὴρ ἢ ἐς τὸ ἀγαθὸν βέβαιος (“no era alguien sensato ni era este varón alguien justo o firme en lo noble”). Además, μετεβάλλετό τε οὐδενὶ λόγῳ καὶ κονιορτῷ ἐνδελεχέστατα ἐμφερὴς (“constantemente se cambiaba a cualquier discurso tanto como que parecía una nube de polvo”). Otra vez, la dispersión intelectual de Justiniano y su falta estabilidad son articulados con su calificación, sin eufemismos, de hombre estúpido, ahora asemejado a un burro, en tanto animal, carente de ratio, entendida en el periodo como la cualidad esencial y género específico de lo humano (Magnavacca, 2005, passim).
2.4. Su impunidad
Un tópico importante en la retórica de Procopio, si se piensa en el carácter programático de la Historia Secreta —como se ha mencionado anteriormente—, constituyendo una suerte de advertencia para los eventuales tiranos del futuro, es la presunta impunidad con la que actuaban Justiniano y Teodora (iv). En Arc. 7.22 se dice que el partido de los Azules, facción de la que Justiniano era el líder, constituía el lugar de conveniencia política para la posibilidad de cometer delitos impunemente (μὴ δοῦναι τὴν δίκην). A su vez, se destaca el θράσος (“temeridad”) en aumento de estos hombres (Arc. 7.20), así como su motivación signada por δυνάμεώς τε καὶ ὕβρεως (“la fuerza y la insolencia”, Arc. 7.23) para ser parte de dicha facción. Más adelante (Arc. 7.25), se aclara que οὐ γάρ ἐστιν οὐδὲν μίασμα ὑπὸ ἀνθρώπων ὠνομασμένον, ὅπερ οὐχ ἡμαρτήθη τε ἐν τούτῳ τῷ χρόνῳ καὶ τιμωρίας ἐκτὸς ἔμεινε (“no hay, pues, ningún crimen nombrado por los hombres que no fuera perpetrado en este tiempo y no haya quedado sin castigo”) y luego se insiste en la idea de la falta de miedo al castigo (Arc. 7.28).
Sin embargo, como la Historia Secreta demuestra, las acciones de Justiniano y Teodora no quedarán totalmente impunes. Es la misma obra procopiana una suerte de acto justiciero del que la pareja imperial no podrá escaparse. A pesar de que, como relata el autor, la publicación estaba pensada para realizarse tras la muerte del emperador, la denuncia, sátira, invectiva, verdadera historia, etc. de Procopio quedará en la memoria de los hombres venideros. En este nivel Justiniano no quedará impune, la Historia Secreta hará justicia, será castigo y advertencia.
2.5. Teodora
El último eje general de la aischrología que aquí puede trazarse sobre la Historia Secreta es aquel que refiere a la esposa de Justiniano, Teodora (v).7 Como señala Clark (1993, p. 30), Procopio detestaba a Teodora y disfrutaba de la tradición retórica sobre las mujeres malvadas, con especial foco en la táctica de “humillación por promiscuidad” (Betancourt, 2020, p. 59). Luego de hacer una larga descripción del carácter del emperador, el autor se centra en la figura de la emperatriz, lo que puede encuadrarse en los patrones presentes en los modelos clásicos del género biográfico (Grau y Febrer, 2020): ἔγημε δὲ γυναῖκα, ἣ ὅντινα τρόπον γενομένη τε καὶ τραφεῖσα καὶ τῷδε τῷ ἀνθρώπῳ ἐς γάμον ξυναφθεῖσα πρόρριζον Ῥωμαίοις τὴν πολιτείαν ἐξέτριψεν (“[mostraré] la mujer con la que se casó, el modo en que nació, fue criada y, compartiendo con este hombre en matrimonio, destruyó desde su raíz el Estado de los romanos”). Como señala Vinson (2001, p. 415), es importante destacar que las mujeres del periodo rara vez tenían una valoración positiva o negativa en sí misma, sino que adquirían su valor en relación con su varón más próximo. En efecto, todo lo predicado sobre Teodora tendrá una resonancia en la concepción de Justiniano.En la concepción cultural de orden patriarcal que parece (re)producir Procopio en su obra, la primera afrenta para una mujer es la de ser una prostituta. En Arc. 9.11 se alude a Teodora como una ἑταίρα […] πεζήν (“prostituta de infantería”), denigrando incluso aún más su figura, marcando el carácter sumamente ordinario de la emperatriz, que se irá describiendo in crescendo hasta alcanzar la máxima obscenidad. Esto puede advertirse en Arc. 9.16, en donde se llega al paroxismo de la ignominia al sostener que Teodora acudía a una comida comunitaria y fornicaba con diez o más jóvenes y, luego de terminar con ellos, copulaba con treinta sirvientes más, sin que el κόρον (“saciedad”) de su μισητίας (“lascivia”) tuviera lugar. Esto constituye una difamación profundamente significativa para el mundo y la cultura de la Constantinopla de la Antigüedad tardía, mostrando a Teodora a través de prácticas grotescamente sexuales y, sobre todo, antirreproductivas (Betancourt, 2020, p. 77).
Según Procopio, Teodora no solo era una ἀναίσχυντος (“impúdica”) al pasearse desnuda por los palacios y realizar una suerte de liturgia irracional y grotesca (Arc. 9.20-22). Además, de ser calificada como un βλάσφημος οἰωνός (“pájaro blasfemo”), se menciona que trataba a sus compañeras del teatro con una σκορπιαίνεσθαι (“furia de escorpión”) y se resalta la βασκανίᾳ πολλῇ (“enorme malignidad”) de este co-demonio.8
Como puede advertirse, la actividad sexual de la mujer del emperador funciona como una metáfora de la actividad política. Así, luego de realizar esta afrenta sobre la personalidad de Teodora, el autor pasará a injuriar a la emperatriz en lo que hace a los asuntos del Estado. Utilizando como enlace la mención de Justiniano, se plantea la cuestión de cómo es que el emperador fue tomado por el ἔρωτα ἐξαίσιον (“amor violento”) de Teodora (Arc. 9.30). No es casual el juego con ἐξαίσιον, dado que puede entenderse como “violento”, en tanto interrumpe el curso natural de las cosas o, pensando en un sentido más arcaico del que Procopio podría estar haciendo uso, algo que van en contra de la aîsa, del destino, de lo decretado, en fin, del orden correcto.
En este sentido, incluso el amor de Justiniano por Teodora, que a priori podría entenderse como algo positivo, constituye la razón por la cual ella puede manipularlo tan fácilmente y dejarlo a merced de su poder, al mismo tiempo que no le corresponde su amor, signo de sumisión y dominación. Esto es lo que Kaldellis (2004, p. 144) ha llamado “the rule of woman”, la subversión de las virtudes masculinas cuando los vicios femeninos ocupan un lugar en el poder del Estado. Ello tiene su prolepsis en Belisario, quien ha opacado su masculinidad, quedando subsumido en el poder de Antonia, suceso que en la Historia Secreta se designa con el término γυναικοκράτειαν (Arc. 5.26). De este modo, el abordaje de Teodora se encuentra estrechamente conectado con la tiranía de Justiniano, dado que el ataque a la masculinidad de Belisario y Justiniano queda así asociado al riesgo de caer en la servidumbre en los términos que, como se ha visto en (i), el régimen tiránico del imperio de Justiniano imponía.9
Así, además de señalar que lo que determinaba su pensamiento era su ἀπανθρωπίας (“inhumanidad”, Arc. 15.1), por convertir el imperio en un régimen de esclavos junto al emperador, Procopio llama a Teodora δουλοδιδάσκαλον (“maestra de la esclavitud”, Arc. 15.16, cf. 10.8), así como ὠμοτάτη ἦν καὶ ἀπανθρωπίας (“la más cruel y carente de toda humanidad”, Arc. 22.23). Y aquí puede retomarse la escena de la proskýnesis (Arc. 30.22-26), mencionada anteriormente, que exhibe las pretensiones divinas de la emperatriz, ansiando ser honrada como una divinidad por el Senado, en la que Procopio parece realizar una parodia de la liturgia de los emperadores y su desmesura.
3. Conclusiones
A lo largo de este trabajo se ha analizado la aischrología utilizada por Procopio en la Historia Secreta. Se han trazado una serie de ejes temáticos en torno al carácter retórico y satírico de la obra, entendida como una forma de invectiva que responde a una intención programática del autor en el pensamiento y praxis políticos del siglo VI. Entre los términos involucrados en cada uno de los ejes temáticos se ha podido observar que opera una alusión y dependencia conceptual entre los campos semánticos respectivos, entrelazando así los conceptos fundamentales de la obra. La apelación a la figura del tirano y la calificación de “príncipe de los demonios” para denostar a Justiniano inscribe a la Historia Secreta en una obra crítica con un cuestionamiento sobre el rol del emperador cristiano (persona y cargo) y la relación entre el gobernante y gobernados. Al mismo tiempo, la construcción del imaginario apocalíptico crea un marco emocional para lanzar un ataque invectivo sobre las bases de la legitimidad política de Justiniano, socavada aún más por la gynaikokratía de Teodora. Esta subversión de órdenes, de lo romano y lo bárbaro, lo masculino y lo femenino, lo divino y lo demoníaco, etc. conduce a la audiencia, atravesada por un sistema de valores cristianos y romanos, a una forma de despotismo y servidumbre. Ello se encuentra vinculado al sufrimiento de la sociedad, el mal en el mundo, cuya responsabilidad recae sobre Justiniano, que es revelado en la Historia Secreta como el tirano-Anticristo, trastocando de este modo la presunta y esperada estrecha relación entre Dios y emperador. El modo en que Procopio construye y articula una invectiva frente a Justiniano por medio de una aischrología enmarcada en una axiología en crisis permite abordar el carácter unificado de la obra a través de un eje programático que, en efecto, reclama una mirada crítica de los receptores de la Historia Secreta.
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Notas
Recepción: 18 julio 2025
Aprobación: 23 septiembre 2025
Publicación: 1 febrero 2026