Synthesis, vol. 33, núm. 1, e178, febrero - julio 2026 ISSN 1851-779X Reseñas
María Silvina Delbueno. El mito de Medea en obras argentinas contemporáneas. Violencia y territorio en la argentinización de un mito. Ediciones Corregidor, 2024; 250 pp., ISBN: 978-950-05-3410-9
¿Qué mata una madre cuando asesina a sus hijos? Esta pregunta tan compleja de responder posiblemente sea el enigma que a lo largo de la historia ha llevado a muchos escritores a recrear el mito de Medea. Extranjera, bruja, mujer y madre filicida, su rostro no solo encarna la alteridad absoluta, sino que expresa distintas formas de violencia y desigualdad bajo las cuales muchas personas han habitado y habitan el mundo. Abundantes son las versiones y la bibliografía escrita sobre este personaje mítico, pero escasos los estudios de recepción de esta tragedia en la literatura argentina. En este sentido, el libro de María Silvina Delbueno, producto de varios años de investigación, se presenta como un aporte inédito que analiza la recepción del mito de Eurípides en seis escritores argentinos no conocidos popularmente.
La publicación se articula en ocho secciones bien definidas: una Introducción, seis capítulos y un Epílogo. En la Introducción la autora nos sumerge en el mito de Medea y nos presenta el objetivo de su obra: “indagar de qué manera la figura de este personaje como una mujer arraigada en la violencia es recepcionada en seis obras argentinas escritas entre los años 1967 y 2014” (Delbueno, 2024, p. 9). Delbueno toma como hipotexto la tragedia griega de Eurípides pero a lo largo de su libro dialoga y establece contrapuntos con otras versiones de Medea como son las de Séneca, Cureses y Anouilh. El aporte que realiza se enmarca, entonces, dentro de los estudios de recepción clásica, corriente que, como ella misma explica, otorga un lugar activo al receptor, en tanto es en él en quien se concretizan las obras de arte, y quien las recrea, las resignifica y las continúa otorgándole nuevos sentidos, en su propio contexto de enunciación (Iser, El proceso de la lectura: un enfoque fenomenológico, p. 33). Por lo tanto, cada uno de los capítulos que conforman este libro está dedicado al análisis de la recepción del mito de Medea en obras argentinas que abarcan el último tercio del siglo XX y los inicios del siglo XXI.
El Capítulo 1 abre con el análisis de Medea de Héctor Schujman, obra escrita entre la década del 50 y 60 pero editada recién en el año 2011. Esta pieza, organizada en un solo acto y pensada para ser transmitida radiofónicamente, no solo tenía un claro objetivo didáctico y popular, sino que, a diferencia de otros textos que han recreado el mito en cuestión, fiel a las indicaciones aristotélicas en cuanto a la extensión temporal (Poética, VIII, 1451a), inicia con el acto filicida por parte de Medea. De este modo, Schujman genera toda una innovación autoral. Luego de haber concretado el asesinato de sus hijos, Medea se propone terminar con la vida del resto de los personajes, que viven aferrados a un gran deseo de poder representado por los negocios petroleros del nuevo suegro de Jasón.
El Capítulo 2 está dedicado al análisis de Medea de Moquehuá de Luis María Salvaneschi (1992), obra en la que las nociones de territorio y desterritorialización cobran gran importancia. Así como la heroína de la tragedia de Eurípides sufre una desterritorialización geográfica por ser traída de la Cólquide a Corinto, en la versión de Salvaneschi la protagonista sufre lo mismo en tanto a lo largo de la pieza se delimitan espacios que definen identidades: por un lado el poblado de Moquehuá, un lugar idílico al que añora regresar la nodriza; por el otro, la ciudad de Buenos Aires, esa gran urbe de la que Medea también es excluida, ya que vive en condiciones miserables en un hotel de baja categoría. Un rasgo interesante a destacar en esta obra, que es detalladamente analizado por la autora, es la presencia de un coro de murgueros que emula al de la antigua tragedia griega. La violencia que atraviesa toda la pieza no solo se manifiesta a través de la marginalidad social de los personajes, sino también en el lenguaje, las canciones y los gestos empleados por este coro. Delbueno señala que el elemento innovador por parte de Salvaneschi es el suicidio de Medea luego de haber perpetrado el filicidio.
En el Capítulo 3, la autora analiza La Hechicera de José Luis Alves (1997), obra en la que se profundiza en la característica de bruja que ya poseía la heroína en el mito griego. Con el análisis de esta pieza literaria, consideramos que Delbueno abre un campo de estudios poco explorado en el ámbito de las humanidades, el de los procesos de hechicería e inquisición que se dieron en nuestro territorio durante el período colonial, particularmente en el noroeste argentino. Gracias a documentos históricos, hoy sabemos que a finales del siglo XVI, Ramírez de Velasco, gobernador de Tucumán entre 1586 y 1593, con el objetivo de “pacificar” a diaguitas y calchaquíes, mandó a quemar a cuarenta ancianos por “hechiceros”; y que en Tuama, un pueblo de Santiago del Estero, se condenaron y asesinaron por “brujas” a dos mujeres indias conocidas como Lorenza y la Pancha, quienes eran poseedoras de un saber ancestral que el poder político-religioso de aquella época se había propuesto eliminar.1 El marco espacio-temporal de La Hechicera es el de Tucumán colonial de 1688, espacio que no solo enmarca la acción dramática de la pieza sino que le permite a Delbueno reflexionar sobre los vínculos que existen entre el poder político y el religioso. A su vez, la desterritorialización sufrida por la india Medea González en este texto es doble, ya que padece la usurpación de su hombre y también la de su territorio por parte de los conquistadores españoles.
El Capítulo 4 está dedicado a Villa Medea de Cristian Mitelman (2007), único texto narrativo que incluye la autora entre estos estudios y en el que leemos la violencia que sufre Melina –quien encarna el rostro de Medea– causada por la desigualdad estructural que padecen muchos seres humanos que habitan en las villas de la ciudad de Buenos Aires. Por lo tanto, en esta obra, la desterritorialización y la extranjería también juegan un papel importante. Como mencionamos, la obra transcurre en la ciudad de Buenos Aires, “un macro-espacio del que Melina es excluida pero que contiene el micro-espacio que ella habita, un territorio estigmatizado, violento y miserable representado por la realidad de la Villa 24” (Delbueno, 2024, pp. 144-145). A su vez la familia de Melina proviene de otro espacio también estigmatizado: la provincia del Chaco, lugar del que decidieron partir en busca de mejores condiciones de vida. De este modo, la violencia se expresa fundamentalmente en la desterritorialización que sufren todos los personajes. Jasón, quien en el hipotexto de Eurípides es griego, está representado en esta obra por el personaje de Aurelio, un extranjero escapado de Paraguay por causa de conflictos políticos.
En los Capítulos 5 y 6 la autora estudia dos obras inéditas. En primer lugar, El escorpión blanco de Daniel Fermani (2012), y finalmente, La Alimaña de Patricia Suárez (2014). Al igual que en el resto de las otras piezas analizadas, las nociones de desterritorialización y de violencia atraviesan ambos textos. En estos casos, la violencia se muestra con el recurso de la animalización de la mujer, ya presente en la versión de Eurípides. Siguiendo este sentido la desterritorialización no se expresa solo geográficamente sino en el propio cuerpo femenino, que es pensado como un lugar de poder y de disputa. Resulta innovadora, según Delbueno, la recepción del mito que realiza Patricia Suárez, quien a diferencia de los otros autores le da voz al personaje de Creúsa y la muestra como “una víctima anclada en un territorio delimitado por las decisiones de su padre” (Delbueno, 2024, p. 195).
En el Epílogo, la autora nos ofrece una síntesis del estudio realizado y la conclusión a la que llega producto de estas investigaciones. Según Delbueno “los mitos que conforman la cultura no solo ofrecen una explicación del mundo y de cómo los seres humanos habitamos en él, sino que conocerlos nos permite aprender también el secreto del origen de las cosas” (Delbueno, 2024, p. 12). Las mujeres, en consecuencia, son presentadas en estas obras como seres que carecen de territorio y que por este motivo devienen víctimas de la desigualdad y de la violencia. El sitio que habita Medea es finalmente un “no sitio”, un micro-espacio, un “más allá” de las fronteras delineadas por quienes ejercen el poder.
Retomamos, de este modo, la pregunta que inaugura esta reseña. ¿Qué mata una madre cuando asesina a sus hijos? ¿qué secreto esconde el rostro de Medea para llegar a ser una de las obras literarias que mayor recepción ha tenido a lo largo de la historia? ¿por qué resulta tan impactante e inexplicable el filicidio que este personaje decide como un contragolpe al poder? Delbueno afirma que “la figura de Medea nos expresa” (Delbueno, 2024, p. 215). Frente a las características tradicionales de mujer vengativa, hechicera monstruosa, asesina y despechada, la autora nos invita a reflexionar sobre ella como una mujer abismada y despojada absolutamente de todo: su familia, su tierra, sus hijos. En el hipotexto griego, Medea afirma que: “evidentemente la justicia no está en los ojos de los mortales” (δίκη γὰρ οὐκ ἔνεστ᾽ ἐν ὀφθαλμοῖς βροτῶν, v. 220). Creemos que esta potente afirmación reaparece intermitentemente a lo largo del relato mítico como un interrogante: ¿está la justicia presente en los ojos de los mortales? Posiblemente las copiosas reescrituras de Medea funcionen como una respuesta a esta pregunta; es decir, si Medea “nos expresa”, cada vez que ella reaparece también resurge, por un lado, una denuncia por la desigualdad, pero también una invitación a reflexionar sobre un mundo más tolerante y, por ende, más justo: un mundo en el que nos comprometamos a aceptar las diferencias y a darle voz a todos aquellos sujetos que a lo largo de la historia han sido silenciados.
Medea es un ser herido, violentado y sin territorio, por lo tanto, la acción inhumana de asesinar a sus hijos está de algún modo originada en las acciones inhumanas que expresan las diversas formas de violencia que se han ejercido sobre ella. El libro de María Silvina Delbueno, más allá de su innegable solidez académica y de la variedad de obras inéditas que propone para su estudio, no es únicamente un trabajo de recepción del mito de Eurípides en la literatura argentina, sino un llamado de atención y un claro ejemplo de aquella invitación a la reflexión.
Recepción: 20 septiembre 2025
Aprobación: 8 octubre 2025
Publicación: 1 febrero 2026